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Lleiroso, un afrodisíaco de autor

mayo 16, 2014 Gente de Vino No hay Comentarios

Deby Beard. No hay cosa más afrodisíaca que la propia palabra «afrodisíaco». Basta que uno la nombre para que un cosquilleo invada el estómago y suba los colores a la cara. Sí, porque la mente es el afrodisíaco más potente, sin duda. Pero más allá de las leyendas, los mariscos, los chocolates o de las miradas a la luz de las velas, nadie se atreve a negar que uno de los mayores afrodisíacos es el vino. Fisiológicamente hablando, hay un par de explicaciones racionales para esto: esta bebida alcohólica es un vasodilatador que hace fluir más rápido la sangre en las venas, que relaja y ante todo (y aquí reside su gran appeal), desinhibe. Podríamos decir que es una bebida vaso-desinhibidora.

Una copa de vino, y la vergüenza queda exiliada en la parte más lejana del cerebro y hasta la persona más tímida siente fluir las palabras y la seducción desde su boca. ¿No han notado ese destello mágico que se instala en la mirada después de la primera copa? Mi recomendación hoy: Lleiroso. Este ejemplar español nos regala un color rojo rubí con matiz purpúreo, con una nariz pletórica de aromas frutales en la que nos transmite un abanico de fruta madura, ciruela negra y compota de mora y grosella. En boca ofrece una deliciosa melodía, es gentil, delicado, elegante, con un amable dejo de maderas nobles (roble francés y roble centroeuropeo) que le aportan un singular retrogusto de crema y pimienta blanca, obteniendo un largo recuerdo y una perfecta armonía.

Bodegas y Viñedos Lleiroso, está incluida dentro de la Denominación de Origen Ribera de Duero y situada en el término municipal de Valbuena de Duero (Valladolid). Inició su andadura en julio de 2001, con el objetivo principal de la elaboración y crianza de vinos de élite. El diseño y edificación de la bodega, es realizado por don Elesio Gatón Gómez, quien al recibir el encargo del proyecto de la bodega, recordó en un principio, como se elaboraba el vino tradicionalmente: despacio, criado en ausencia de luz, en un lugar donde el ambiente permanece fresco y templado en invierno, sin grandes variaciones de temperatura y con tal tranquilidad que no se escucha ni correr el aire. Así sus vinos resultan sabrosos y persistentes. La mente es el mejor afrodisíaco, pero actúa con mayor frescura si es cubierta por una buena capa de un buen Tempranillo.