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Manuel Louzada de Numanthia

julio 24, 2015 Bodegas ejemplares No hay Comentarios

Manuel Louzada pertenece a la cuarta generación de una familia que se dedica al mundo del vino en Portugal. Su abuelo, quien lo marcó profundamente, lo llevaba a la bodega desde los 5 años, esperando que un día Manuel se convirtiera en enólogo. Incluso hoy en día el olor de la uva recién cosechada de la vendimia le remonta a su infancia, que pareciera regada por el vino. «De esta manera -comenta Manuel-, su abuelo sembró de una manera discreta las semillas para que después quisiera ser enólogo».

Hoy en día Manuel Louzada es enólogo de la mítica bodega Numanthia, donde Manuel se dedica a elaborar de los mejores vinos del mundo. Su trayectoria comenzó haciendo vinos en Baerrada, Portugal y después entró a trabajar al grupo Moët. Primero estuvo en la bodega Rocés donde elaboraba oportos y después viajó a Argentina para convertirse en el enólogo responsable de los espumantes de Chandon. Ahí vivió durante 10 años y se convirtió en el director de enología de las bodegas Chandon, Terrazas de los Andes y Cheval des Andes, las tres de grupo Moët Henessy.

En el año 2008, cuando el grupo Moët adquirió la bodega española Numanthia, le ofrecieron a Louzada este proyecto, que era muy diferente a lo que hacía en Argentina, pues se trataba de hacer de los grandes vinos del mundo. Esta bodega se encuentra en la D.O. Toro y cuentan con viñedos de 120 años para elaborar estos magníficos vinos. Manuel Louzada se ha entregado con verdadera pasión a este proyecto. En su formación como enólogo tiene una visión muy específica de lo que quiere hacer: que los vinos sean una expresión del terroir.

Para esto Manuel nos platicó que llegó con mucha humildad a conocer y entender las características del terruño, los viñedos y los vinos. Entender qué se había hecho para después establecer el camino a seguir. Además una parte importante de su sello personal es ofrecer más a los consumidores, un reto nada despreciable cuando hablamos de los mejores vinos del mundo. Le preguntamos a Manuel cómo se hace el mejor vino del mundo, a lo que contestó sin titubeos: con mucho amor. Y es que el acompañamiento que se le deben dar a estos vinos y el cuidado de tantos detalles no puede ser otra cosa que amor. Desde el viñedo hasta la botella, Manuel y su pequeño equipo están al pendiente de los vinos para darles el mejor acompañamiento, cuidados y mimo. Sin duda este amor y dedicación de Manuel se refleja en cada botella de los vinos de Numanthia.